22 7 / 2012

Dibuje un negro y ya me voy a dormir.

Dibuje un negro y ya me voy a dormir.

21 7 / 2012

Reto máximo: saca a pasear al perro, comete un helado, con el brazo roto. En tacones. (Tomada con Instagram)

Reto máximo: saca a pasear al perro, comete un helado, con el brazo roto. En tacones. (Tomada con Instagram)

20 5 / 2011

Catwoman

Catwoman

19 5 / 2011

Se estaba asomando por la ventana de la cocina, viendo para el patio trasero, justo cuando tocaron el zaguán. Ella los había estado esperando, pues estaba ya muy preocupada por el comportamiento “inusual” de su gata, no es que le pusiera mucha atención al animal, pero desde que se corrió la voz de que en el pueblo había una epidemia de rabia, la señora Carmen se empezó a fijar con más frecuencia y más detalladamente en las actividades cotidianas de su mascota, que eran simplemente las actividades comunes de un gato convencional.

Cuando abrió el zaguán, la señorita vestida de blanco le dijo que se apurara a traer al gato, que se tenía que ir para el otro pueblo, porque allá estaba más fea la cosa de la rabia. Doña Carmen se apresuro a ir por el gato, pero cuando llego al patio trasero ya no estaba el animal, lo busco por toda la casa y lo fue a encontrar  dormido en el árbol de la vecina. Ya para cuando salió con el gato, la señorita se había ido.

Las vacunas para mascotas eran gratis, pero solo pasaban por el pueblo, si a caso, una vez al año. De aquí a que volvieran a pasar para vacunar a la gata Lucerito, seguro ya estaría bien muerta por tanta rabia que había.

Doña Carmen se espero hasta las seis de la tarde, mientras encontraba una solución ante el peligro inminente que representaba la Lucerito para la sociedad, para los demás gatos, para su familia y para ella. Claramente la gata Lucerito estaba expuesta a contraer rabia, estaba en desventaja de los demás animales, sin vacuna y con ese comportamiento tan “inusual”, seguro que le iba a dar la rabia tarde  que  temprano. Doña Carmen no tuvo otra opción más que sacrificarla. Pero ella no tenía el corazón para hacerlo, si nunca pudo ni matar una gallina para comer, menos mataría a la gata que crío para acompañarla el resto de sus días.

Más tarde, cuando vio que los hijos de la vecina iban llegando de arrear a los borregos, les pidió el favor.

José y Héctor  jamás habían cometido asesinato, lo único que sabían hacer era pasear, alimentar y cuidar borregos para luego vendérselos al señor del rastro.

Primero, agarraron a Lucerito de la cola, uno le cerró el hocico y le agarro las patas delanteras, mientras el otro la amarraba con un lazo de las patas traseras y la cola, y ahí, justo de la rama donde horas atrás había estado dormida la Lucerito, la colgaron para darle de  palazos como a una piñata.

Al principio, cuando doña Carmen escucho los gritos del gato (que se parecían al llanto desesperado de un bebe recién nacido) pensó que era mejor no asomarse, pero después de 5 minutos solo pudo deducir que los niños le estaban dando una muerte muy lenta y dolorosa.

Se asomo por la ventana, para descubrir como José y Héctor disfrutaban el hacer sufrir al animal. Ella había supuesto que, como los buenos niños que eran,  elegirían la forma más eficaz y menos salvaje para sacrificar a la pobre gata, que su único error fue quedarse dormida en un árbol fuera del alcance de doña Carmen justo en el momento de de la vacuna. Pero los niños se turnaban para darle de palazos como a una piñata. La pobre gata tenía la cola como plumero y todo su pelaje blanco manchado de mugre y de sangre, pero no se moría ni se cansaba de maullar.

Doña Carmen salió gritando “¡Por el amor de dios!”, los dos niños se quedaron inmóviles, como descubriendo que no era la más sana diversión, ni el acto más heroico sacrificar  un gato a palazos.  La señora Carmen se acerco corriendo para desamarrar a la Lucerito.

Aunque la relación entre la mascota y su ama hubiera sido la de un cuento de fabula, Lucerito no hubiera podido actuar de otra manera. Gastando las pocas energías que le sobraban y atendiendo a su instinto de supervivencia, ataco con toda su furia posible a Doña Carmen, se balanceó un poco y salto directamente a la yugular de la señora, su naturaleza felina salió a relucir esa tarde, cuando murió Doña Carmen, víctima de la rabia de una gata que nunca tuvo contacto con el virus.

19 5 / 2011

 

La Jennifer

Lo que sea de cada quien, la Jennifer es re-puta, no es que no me caiga bien ni es que yo le tenga envida, pero pues al chile, lo que es ¿no? El caso es que a mi si me llegan todos los chismes que andan diciendo de ella; que si la vieron en el parque con no sé quien, en el coche de no sé cual, que si estaba en casa de la chingada con fulanito de tal, total, hasta ella sabe lo que dicen, pero yo creo que no le ha de importar, porque sigue ahí de resbalosa. Mi mamá dice que al rato ya nadie la va a tomar en serio, y que cuando se encuentre a alguien que en verdad la valore ya va a estar bien usada y la va la van a mandar mucho a la chingada. Hasta yo se lo he dicho, bajita la mano, pero si se lo digo. Como el otro día, que llego Jovany en su motoneta a gritarle que saliera, yo no sé cómo se atrevió a salir, si ya todos sabemos que el Jovany acaba de tener a su hijo con la Joseline y que seguramente para lo único que la quería a la Jennifer era para manoseársela un rato, pero bueno, allá ella, él qué culpa tiene de que la Joseline se haya puesto como pinche botarga después de dar a luz. Si ella también era como la Jeniffer, siempre la veíamos pasar con su uniforme de la secundaria con el Jovany en la motoneta, yo desde que los vi ya sabía que iba a salir con su domingo siete la pendeja, pero ese es muy su pedo. El caso es que la Jennifer no tiene ni tantita vergüenza, ya ni por que eran amigas desde la primaria, pero así es la Jennifer de culera, todo lo que dicen de ella, se lo ha ganado a pulso, yo ya ni la defiendo, ¿para qué?, al rato van a pensar que yo soy igual que ella, pero eso jamás, andarme quemando en la colonia para que al rato anden diciendo de mi las cosas que dicen de ella, ni madres, yo por eso si mejor me doy mi lugar. Si yo ya con ella vi como son los hombres, nada mas quieren coger y les vale verga todo lo demás, los sentimientos de una. Yo nunca me voy a dejar, si no soy pendeja, yo si me doy a respetar.

Si nada mas estamos esperando a verla panzona, lo que es, porque ya no ha de tardar, si el otro día hasta yo la acompañe a la farmacia, que disque a comprar unas pastillas para el dolor de cabeza, como si yo estuviera pendeja y no supiera que son las “postday”. Y seguido pide dinero dizque para ir a la papelería, ¿cuál?, si yo la veo que se va para la farmacia. Ahora hay que ver si para cuando quiera tener hijos se le vaya a hacer, ya ha de tener toda la panza bien podrida de tantas pastillas
También una vez, el Christian me pregunto por ella, que si estaba bien, pues le dije que sí, que porque preguntaba eso, y me dijo que nomas por curiosidad, y ese día la Jennifer anduvo todo el día en chanclas y desarreglada. Es raro verla así, porque siempre anda bien vestidita y todo el día trae el pelo como si se acabara de bañar, se echa un chingo de perfume, se delinea las cejas y se pinta los ojos. Tiene un chingo de ropa la culera, todo el dinero que le dan se lo gasta en ropa, pero pura ropa de piruja, eso sí. Bueno, ese día anduvo de fachosa todo el día, y quesque no tenía ganas de hacer nada, yo la vi vomitando varias veces y en la noche, rezándole a San Juditas, que disque ya iba a ser la última vez.
Ayer, llego bien noche, yo me di cuenta por que oí que se estaciono el coche del Iván, ya sabía que era él, porque siempre trae un pinche ruidero que hace que tiemblen las ventanas. Y ahí se quedaron platicando afuera del carro, pero el pendejo ni le bajo ni nada, hasta que salió la señora Paty a decirle que no chingara, que eran las 2 de la mañana y que ella si tenía que trabajar. Ya para no hacerla más de a pedo, la Jennifer agarro y se metió, porque el Ivàn no le quiso bajar a la música. Hoy en la mañana le metieron una regañiza a la pobre, se la paso todo el día chille y chille, no la dejan salir ni a la esquina, y que bueno, porque tiene la cara bien hinchada y si sale, con la fama que tiene, no van a tardar en hacerle burla, sobre todo la hija de la señora Paty, que siempre anda de guaguara y diciendo madre y media de ella, le agarro harto rencor desde que el Marcos la dejo porque no aflojaba, y a la semana que viene a buscar a la Jennifer. Yo nada mas oí a la Jessica gritándole a la Jennifer “plato de segunda mesa, quédatelo, a ti que te encantan las sobrinas, pinche facilota, si nada más para eso te quiere, como eres pendeja, ni que estuvieras tan buena” y pues ni cómo ayudarla, la Jessica tenía toda la boca llena de razón; a la semana la Jennifer estaba llorando que porque le dijeron que el Marcos ya había regresado con la Jessica y ni para avisarle la llamo. Pero se le paso rápido, porque conoció a un tal Fernando, que yo nunca vi, pero que según ella, estaba mil veces mejor que el Marcos, que tenía los ojos verdes y que la había llevado a “comer a un restaurante bien caro”, que yo se que más bien quiso decir “coger a un hotel decente” Pero igual, solo le duro el chistecito del tal Fernando como una semana y después, cuando le pregunte, me dijo que lo dejo que por que era bien menso, todos al final son bien mensos y pendejos, pero al principio son “lo mejor que le ha pasado en la vida”. Como cuando se corto con un cúter en la mano el nombre de “Luis” y le pusieron una cagadiza, a la semana se lo tapo con mas rajadas y le quedo una cicatriz bien culera, pero por lo menos aprendió algo la pendeja, porque cuando el Rafael le dijo que se tatuaran sus nombres si se le abrió y lo mando a la verga.
Pero ya no quiero seguir hablando más mal de ella, porque al fin y al cabo es mi hermana y sea como sea la tengo que querer. Además ya no tarda en irse de la casa, ahora si ya no tiene pretexto para ir a comprar unas postday. A menos de que el Iván la llame y le haga el paro, pero al chile, lo que sea de cada quien, ni la va a llamar.

19 5 / 2011

El miércoles pasado nos tocó hacer un trabajo en equipo; exponer algo de Física sobre transferencia de calor. Era en equipos de tres, por orden alfabético nos toco a mí y a Frida juntos, porque en el grupo habíamos treinta y ocho, Frida y yo éramos los últimos de la lista y el único equipo de dos personas. Frida era bonita, pero sinceramente yo nunca lo hubiera notado de no haber sido por este trabajo. Además, a mi no me importaban tanto las niñas, bueno, sí, pero era un cobarde.

Nos citamos con indiferencia el jueves a las 5:00 a fuera de la escuela para ir a su casa, que era la más cercana. Llego en bicicleta con un retraso de 8 minutos. Yo la estaba esperando sentado en mi patineta junto a un teléfono de monedas. Me examinó desde el momento que empezó a frenar la bicicleta. Me levante cohibido y me saludo sin bajarse. Ella traía un vestido azul cielo, un chaleco rojo y unas botas, como andaba en bicicleta, inmediatamente note también su ropa interior color beige.

Me dijo: -Es por aquí, sígueme- se dio la vuelta con la bicicleta y la seguí subiéndome torpemente en mi patineta. Efectivamente ella vivía muy cerca de la escuela, a 3 minutos más o menos. Nos detuvimos frente a un edificio de departamentos con grandes terrazas y demasiadas ventanas. Ella vivía en el último piso, el quinto y no había elevador. Cuando por fin llegamos me sentí demasiado agitado, entramos y enseguida note que no había nadie más en la casa, me ofreció algo de tomar, obviamente acepte.

Cuando me entrego el vaso de agua sonreí porque era uno de esos de Pepsi edición Michael Jackson portada del disco Dangerous, ella sin notar mi expresión dijo: – Ya me dio hambre, voy a preparar algo, ¿gustas?- volví a aceptar su oferta –Si, gracias.- Preparo algo que parecían quesadillas, yo me senté y no pude evitar examinarla mientras sirvió la mesa, mientras comimos y mientras recogió la mesa, (claro, la ayude a recoger) y fue justamente cuando levante mi plato que ella me rozo con su cadera para alcanzar la jarra de agua. Una vez que la mesa estaba limpia de nuevo, puso su mochila encima, saco el libro de “Física IV” y me dijo: – A ver, siéntate.-Distraído, abrí mi mochila, saque mi libro y me senté enfrente de ella.

Después de un largo silencio mientras hojeábamos el libro, dije: -Esto es de secundaria, está demasiado fácil- levanto la mirada y respondió: -Si, ya se. Vamos a necesitar cartulinas y plumones, vamos a la papelería.- Fuimos a la papelería caminando, eran justo las 5:48 y hacia un poco de calor. Compramos dos cartulinas, un papel bond cuadriculado, un plumón morado y uno azul. En la papelería, además de una extensa selección de artículos escolares, estampas de Disney, álbumes de colección, posters alterados de los Simpson, de la telenovela infantil de moda y de las tablas de multiplicar, también vendían helados Nestlé. Tomé una paleta de lápiz y le ofrecí a Frida que tomara algo, solo me respondió – Yummy, quiero una igual.- Es increíble que algo tan delicioso como un lápiz de Nestlé, la perfecta combinación de grosella, naranja y chocolate, cueste tan solo $3.50.

No abrimos las paletas, porque ella dijo que podíamos manchar las cartulinas o el papel bond. Cuando llegamos, después de subir cinco pisos, pusimos las cosas sobre la mesa, yo me senté en el sillón y ella abrió las ventanas, en ese momento, sugestionado por los colores del atardecer, abrí mi paleta, ella en cambio, guardo la suya en el congelador.

Tomo el libro y se sentó al lado de mi. Empezó a leer en voz alta “La transferencia de calor es el paso de energía térmica desde un cuerpo de mayor temperatura a otro de menor temperatura. Cuando un cuerpo, por ejemplo, un objeto sólido o un fluido, está a una temperatura diferente de la de su entorno u otro cuerpo, la transferencia de calor o intercambio de calor, ocurre de tal manera que el cuerpo y su entorno alcancen equilibrio térmico. La transferencia de calor siempre ocurre desde un cuerpo más caliente a uno más frío….” Se rio un poco y me volteo a ver, yo justo estaba por morder la parte de chocolate de mi paleta de lápiz, la cual se desprendió automáticamente, solo alcance a ver como se mordió los labios. Con la paleta en la mano, aun cerca de mi boca, me quede viéndola como estúpido y su cabello se veía más claro con la luz del sol. De la nada se levanto del sillón y se inclino enfrente de mí. No supe que estaba pasando, pero me quede inmóvil y sin ningún buen comentario que hacer. Ella solo me sonrió, me tomo de las manos y empezó a lamer mi paleta de lápiz. Cerré los ojos, suspire y los volví a abrir rápidamente para constatar que no era un espejismo consecuencia del terrible calor, ella se levanto, me vio directamente a los ojos y se sentó sobre mí de frente, tomo de nuevo mi mano con la paleta y la llevo a su boca, luego a la mía, luego se acerco y por un momento amos estábamos sobre la paleta, ella se aparto y luego la paleta, la mordió y me beso con el trozo de paleta en la boca. Sus labios estaban fríos y rojos por la grosella. Así, poco a poco nos terminamos la paleta, inmediatamente ella me quito la playera y se quito el chaleco, me sentí en desventaja, pero siguió besándome. De repente, note que notó algo en mi pantalón, justo donde ella estaba sentada. Me vio a los ojos y se levanto, me quede con cara de triste decepción, ella se rió de mi expresión y se quito el vestido. Con un sentimiento de alivio me levante, ella se quito las botas, me quite los lentes, me tomo de las manos y las puso sobre su cintura. Me desabrochó el pantalón y me besó mientras yo, con toda la torpeza del mundo, me quite el pantalón. De la nada ella se dirigió a la cocina y pensé “¿Quien guarda condones en la cocina…?”

Regreso con su paleta en la mano, la abrió, la chupo y me la dio. Se acerco mas a mí y caímos en el sillón nuevamente, con mis manos, guió la paleta hasta sus labios y abrí la boca mientras ella saboreaba la punta de chocolate, se desabrocho el sostén y voluntariamente deje caer una gota de sabor naranja sobre su pezón, después pase la paleta entre sus senos, siguiendo la línea del ombligo, ella solo exhalo. Lentamente se fue acostando, me tomo de la mano y llevo la paleta a su boca, donde le quito el chocolate y me besó. Después de eso yo entendí perfectamente el juego, volví a hacer el recorrido por su cuerpo con la paleta, antes de llegar a tocar su pantaleta, se la quite delicadamente, pase la paleta entre sus piernas y solo alcance a ver su gesto de dolor-satisfacción. En realidad, no sabía si introducir la paleta, hasta que note que se estaba derritiendo demasiado  rápido, volteé a verla e inmediatamente me devolvió una mirada de aprobación, no lo pensé más.

Al día siguiente, ella llevo el trabajo, y fuimos los últimos en exponer. Durante toda la presentación ella actuó con naturalidad, mientras que yo no podía ni voltear a verla de pensar lo que había significado para mí el tema “Transferencia de calor”.